Ejercicio para inspirarse

Relojes - 13

Siéntese en una silla cómoda, frente a un escritorio. Ponga delante de usted un cronómetro listo para inciar la cuenta de un minuto. Coloque, además, al alcance de su mano, una pluma y una hoja en blanco. Accione el cronómetro y comience a escribir. Como dije, no se preocupe de la coherencia del texto; tu único objetivo es llenar la hoja. Termina el ejercicio cuando el cronómetro llegue a un minuto.

(Extraído del libro Escribir Bien, de Carlos Wynter Melo)

¿Has querido escribir un buen cuento o una novela y no has podido?

Borrador 31-8-14Escribir, a la par de un esfuerzo de concentración, permite precisar las ideas que constantemente pasan por nuestras mentes. Siempre estamos pensando, pero la mayoría de las veces no nos damos cuenta de qué.

Estas ideas fugaces son puertas a los mundos de nuestros interior. Escribir, así, te ayuda a hacerte pleno como ser humano y nadie debería privarse de este desarrollo. Seas oficinista, docente, analista bancario o perito comercial, concentrarte y escribir es de las actividades más beneficiosas que puedes realizar.

Si, además, logras hilar las ideas y hacer crecer un relato, se está dejando una huella de recuerdos y ficciones que puede ponerte en contacto profundo con otros.

El seminario taller que anunciamos por este medio, pues, está dirigido a todas las personas que sienten inquietud por conocerse a sí mismo y, también, a quienes deseen convertirse en escritores, en el mejor sentido de la palabra.

Después de más de 10 años de impartir talleres y de 20 de participar en sus espacios, hemos aprendido varias cosas:

1. A escribir se aprende escribiendo. Hay que teorizar lo menos posible y pasar a la acción.

2. La base de todo escrito es su comprensión del mundo. Preguntémonos lo más esencial de la existencia. Leamos, reflexionemos.

3. La literatura es una comunidad. Mientras más personas se sumen, mejor.

4. La publicación no es el fin, pero tampoco debemos temerle. Todo libro es una huella y una contribución para las experiencias individuales y colectivas.

Apostados frente a esta mirilla, hemos diseñado un seminario taller que conjuga estos puntos. ¡Hagámoslo!

Muchas personas se acercan al ejercicio de contar historias sin comprender aún los géneros narrativos. Narrar, en el sentido literario, no es solo contar una historia, es contar una historia lo mejor posible, encantar con un relato, asombrar con la palabra, herir emocionalmente o alegrar con el retrato de un personaje.

En el seminario taller recomendamos un conjunto de lecturas con cuyo análisis se busca provocar una comprensión filosófica profunda de la realidad, en primer lugar; después, presentamos un marco teórico para diferenciar el cuento de la novela; exponemos una serie de técnicas narrativas para interactuar más agradablemente con el lector; y, por último, utilizamos la modalidad de taller para generar textos y pulirlos hasta sus últimas consecuencias.

En realidad, este programa anima procesos interiores en el participante, y guía su práctica literaria y el embellecimiento del texto narrativo (cuento y novela) hasta sus últimas consecuencias.

En el mejor de los casos, esta formación llevará al participante a completar un borrador de libro, ya sea una colección de narraciones cortas o una novela.

La metodología es:

El facilitador dialogará presencialmente con los participantes.

El participante contará con apoyo virtual: películas y vídeos, presentaciones narradas, lecturas en archivos pdf y audios.

Se recurrirá a ciertas lecturas y su análisis.

Se entregarán asignaciones personalizadas que serán revisadas siempre en las sesiones siguientes.

Se utilizará en método de taller, en mesa redonda, para que cada participante lea sus textos y reciba retroalimentación de manera ordenada.

Si deseas obtener más información, escribe a fugaeditorial@gmail.com o llama al 6672-8142

Atreverse a comenzar de cero…

El gran reto para entrar al mundo de los niños es atreverse a comenzar de cero. ¿A qué nos referimos con esto? Voy a darte un ejemplo con el que, si tienes hijos, te identificarás.

Cuando mi hija de cuatro años se sienta a la mesa, toma el cuchillo o la cuchara sin firmeza, recarga los codos, el pecho y hasta la barbilla en el mantel, y se distrae con cualquier cosa. Por supuesto, tarda mucho tiempo en terminar su comida y muchas veces tenemos que darle en la boca las últimas cucharadas.

Pero un día me di cuenta de que la forma correcta de comer, era un aprendizaje que yo había adquirido con los años, un aprendizaje que me había llevado a transformar todas las posibles formas de comer en una sola forma de comer.

¿Qué quiero decir con esto? No que le permitamos a nuestros hijos hacer lo que les dé la gana, no; es necesario que adquieran las reglas mínimas imprescindibles  para convivir con otras personas. Lo que quiero decir es que no hay atajos en esto de aprender, y que si queremos acompañar a nuestros hijos en este viaje, tenemos que volvernos flexibles, tolerantes, y permitirnos ver la realidad, otra vez, de diferentes maneras. En resumen, tenemos que perder el miedo a comenzar desde cero.

Por eso los libros son tan buenos compañeros en la infancia: los libros nos dan libertad para ver sus historias como queramos.

Una serie de principios para ser un padre promotor de la lectura…

Podría haber puesto un título diferente a esta glosa: reglas, por ejemplo, para ser un padre promotor de la lectura. Pero lo cierto es que no hay reglas para este tipo de cosas, ¿o sí? Lo que sí hay son principios esenciales, ciertas directrices del comportamiento que no nos restan flexibilidad.

De por sí, las notas que hemos ido colgando en este blog, incluyen estos principios. Fijémonos. Un resumen podría ser el siguiente:

  1. Lleva a tu hijo a leer, por medio de tu ejemplo: tú mismo sé un lector, léele un cuento en la noche, interésate en las historias que tu hijo crea.
  2. Procura que la lectura tenga consecuencias positivas (premios, ¿por qué no?) para tu hijo.
  3. Los libros son, para los niños menores de 5 años, juguetes. Así que adquiere libros con texturas y materiales que permitan manipular las páginas, las portadas. Hay, por ejemplo, libros hechos de tela y acolchados.
  4. En la primera decena de años, los niños forman su visión del mundo. Es necesario, para esto, primero, recurrir a cuentos en los que los valores son muy claros (hay un héroe con ciertos valores, y un villano con valores opuestos) y aumentar la complejidad de los juicios poco a poco, de modo que el chico desarrolle un criterio propio. Para los 10 u 11 años, el niño puede comenzar a leer libros de aventuras en los que se promueven valores como la inteligencia, la toma de riesgos, la aventura, etcétera.

Bueno, este es nuestro primer vistazo a estos principios. Pronto te presentaremos más.